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Casas que inspiran: terciopelo color luz y magia en Texas (I)

jueves, 1 de septiembre de 2011 Dejar un comentario Ir a comentarios

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Hacía mucho tiempo que no comentaba una casa, en realidad, no había encontrado una que me diera el tirón necesario para ponerme a ello sin excusas. Por fin he podido darme de golpe con una casa lo suficientemente singular para disfrutar comentándola. Se trata de una casa unifamiliar ubicada en San Antonio, Texas. La vivienda tiene dos plantas, la superior abuhardillada, y ya antes de entrar adivinamos que es un hogar coqueto, en el que se ha sabido aprovechar un espacio que no abunda, para crear un ambiente personal y diferente.

Un pequeño jardín rodea el edificio, sencillo y en algunas zonas casi salvaje, el verde es el color predominante, con ausencia de flores o parterres. La fachada se rodea de unas columnas que forman un pequeño porche dividido por la escalera de entrada. Esta se abre acogedora rodeada por una barandilla de hierro.

Entramos en la casa directamente por el salón, en una pequeña entrada habilitada tras la zona de estar. La estancia es pequeña pero resulta espectacular gracias a los colores, la singularidad de los muebles y la iluminación. Como vemos, este rincón tiene por protagonista un conjunto de sofás tapizados en terciopelo que parecen sacados de una película de los años 40 o 50, de estilo Holllywood Regency.

El gran acierto de esta sala está en no sobrecargarla de muebles, apenas los necesarios para estar cómodos y poder tener una zona de tertulia con una buena capacidad, pero se han ahorrado alfombras, mesas auxiliares o estantes que lo hubieran empequeñecido de manera notable. En el centro solo una pequeña mesa como punto de referencia, y en las paredes, cuatro coloristas cuadros y unas cortinas en color púrpura que dan un contrapunto impactante a la pared naranja.

Dos pequeñas mesillas en los lados sirven para acomodar dos puntos de luz, dando la réplica a la luz cenital que nace de un ventilador de techo y la suave llama de los candelabros que reposan sobre la chimenea. Esta es el principal punto de atención de la salita, pintada en un suave color verde reúne en torno a sí la zona de descanso, prometiendo calor y cobijo. Unos cojines superpuestos invitan a recostarse perezosamente en el suelo, rematando con un cierto aire hippy el ambiente de esta estancia.

Y tras el gran sofá de respaldo redondeado, la zona de entrada a la casa se forma sencillamente con una silla colocada ante un espejo redondo que reposa en el suelo, y una vez más, vemos como la luz que ilumina ambos se ve tratada como un elemento decorativo más.

Una puerta en arco nos lleva al comedor, una estancia muy poco convencional, en la que vemos en un rincón una pequeña y delgada mesa que se acompaña de dos sillas de porte casi medieval, en madera y con asiento y respaldo de terciopelo. Las paredes aportan un gran carácter a la habitación, parece que hayamos viajado en el tiempo y estemos en un castillo; el candelabro y la casi total ausencia de adornos en las paredes así nos lo hacen creer.

En una esquina vemos una pequeña butaca que forma un rincón de descanso o espera. Supongo que el comedor no es de uso diario, o de lo contrario, son solo una o dos personas las que comen aquí habitualmente. La zona de comedor resulta escasa, pero quizá sea una buena manera de no abigarrar el escaso espacio con una gran mesa y sillas que casi nunca se van a utilizar.

Parece que el dueño de la casa se ha esforzado en encontrar sillas y muebles de extrañas formas, como la pequeña silla tapizada en rojo que vemos en otro de los rincones del comedor.

Hasta aquí la primera parte de este paseo; quedan por ver la cocina, el estudio y la habitación. Mientras, esperamos la segunda parte acomodados en uno de los sillones del salón, acariciados por las llamas que calientan desde la chimenea y cobijados por el acogedor ambiente logrado en esta casa.

Imágenes vía | St_a_sh en Flickr
En Decoesfera | Casas que inspiran

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